¿Cómo conseguir fotografías profesionales de prendas de vestir?

En algunas ocasiones la fotografía DIY puede sacarnos de un apuro. Si necesitas urgentemente fotografías de prendas de vestir y textiles, sigue nuestros consejos para, paso a paso, conseguir imágenes profesionales de tus productos.

Decisiones previas

Antes de empezar deberás saber cómo quieres presentar tus prendas en tu tienda de comercio electrónico. Las opciones más utilizadas en la fotografía de moda son:

  • Modelo: Usar un modelo real implica que el consumidor ve los productos expuestos en un formato casi idéntico a su propio cuerpo. Además, los modelos pueden adoptar cualquier postura, aunque dependerás de su contratación.
  • Maniquí invisible: Proporciona una visión perfectamente volumizada de las prendas, sin necesidad de modelo. Para su realización tan solo necesitarás un maniquí de color mate o blanco.
  • Flat Lay: Probablemente es la opción más económica y sencilla, ya que se trata de realizar fotografías en plano, sin necesidad de modelo ni de maniquí. Sin embargo, su efectividad es menor, ya que el cliente debe imaginarse como lucirían tus prendas.

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Prepara tus prendas

La preparación de las prendas es el punto de partida lógico en fotografía de producto. De hecho, en el caso de las prendas de vestir, se trata de un paso ineludible.

Quita todas las etiquetas y pegatinas del producto y analízalo palmo a palmo para asegurar que no hay costuras que remendar y/o imperfecciones. A continuación, plánchalo con una plancha convencional o de vapor y, si es necesario, utiliza rodillos o cinta adhesiva para quitar el polvo y demás residuos.

Asimismo, es importante que adaptes tu prenda al modelo o al maniquí. En muchas ocasiones encontraras que la prenda no encaja a la perfección. Para obtener imágenes profesionales, puedes doblar la tela y usar alfileres y/o pinzas para conseguir que se ajuste correctamente.

No esperes a la fase de postproducción para retocar las imperfecciones. Nuestra recomendación es que desde un principio intentes que tus prendas estén impecables y que únicamente uses la edición para añadir toques finales y correcciones básicas de color.

Organiza un estudio de bajo presupuesto

Con una cámara, un trípode, papel blanco y algunas fuentes de luz puedes convertir tu habitación en un modesto estudio de fotografía de producto.

Tan solo deberás situar el papel blanco frente a una pared, evitando pliegues que puedan interferir en la imagen. Coloca el trípode con la cámara directamente frente al producto. En la mayor parte de los casos, no necesitarás mover la cámara, ya que para obtener diferentes ángulos es mejor mover el producto.

Utilizar una correcta iluminación es esencial. ¿Luz natural o artificial? Deberás escoger la opción que mejor se adapte a tus posibilidades. Te recomendamos que alquiles o inviertas en un kit de iluminación sencillo, ya que en muchos casos la luz artificial es más fácil de controlar.

Configura tu cámara

No uses nunca el modo de disparo automático. Si tus fotografías no están correctamente configuradas, los resultados no podrán ser corregidas en la fase de postproducción y deberás realizarlas de nuevo.

Para no perder el tiempo, es mejor tener en cuenta tres factores esenciales: apertura, sensibilidad ISO y balance de blancos.

  • Apertura: Representada con la letra F en los ajustes de la cámara, la apertura permite controlar el enfoque. A grandes rasgos, cuanto más alto es el número de apertura, más aspectos de la imagen están enfocados. Asegúrate de ajustar la apertura por encima de f/11 para capturar al máximo los detalles.
  • ISO: Aunque depende de la fuente de luz que usemos, las imágenes de prendas de vestir precisan de una configuración ISO de entre 400 y 600. Si estás utilizando iluminación artificial, es mejor que establezcas tu ISO entre 600 y 800 para reducir el ruido.
  • Balance de blancos: Las fuentes de luz de diferente naturaleza crean lo que se conoce como color dominante. Esto significa que la fuente de luz determina las tonalidades predominantes de la fotografía. Por este motivo, es importante ajustar el balance de blancos para determinar cómo la cámara debe interpretar los colores.

Empieza la sesión

Si has seguido paso a paso las instrucciones, esta será la parte más sencilla. Haz tantas fotografías como puedas, siempre es mejor escoger las mejores entre 100 tomas que entre 30. Y recuerda que tus potenciales clientes querrán ver diferentes ángulos del producto. Si incluyes imágenes detalladas reducirás la cantidad de preguntas del cliente y aumentarás la tasa de conversiones.

Ajusta la configuración durante la sesión de fotos si notas que no has configurado bien los ajustes de tu cámara en el paso anterior.

Realiza los últimos retoques

En el proceso de postproducción deberás tener en cuenta cómo deseas que se vean los productos en tu ecommerce. Así, lo más importante es la coherencia estética. Si lo que pretendes es dar una imagen de profesionalidad y seriedad, evita a toda costa utilizar diferentes presentaciones de producto. En lugar de recortar y dimensionar cada foto de forma diferente, o variar otros ajustes como la iluminación o los colores de fondo, crea una plantilla de directrices para asegurarte de que cada imagen se edita de la misma manera.

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En este sentido, asegúrate de que tus productos sean del mismo tamaño y estén centrados en cada imagen. Todos los ángulos, esquinas y bordes de tus productos deben estar alineados unos con otros.

Una vez editada, asegúrate de convertir tus imágenes a un formato SRGB para garantizar que los diferentes navegadores y dispositivos no cambien los colores.

 

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