El factor emocional en la fotografía para ecommerce

Las emociones son determinantes en cualquier proceso de compra, y conseguir que las emociones del cliente frente a la pantalla sean positivas es sin duda la clave de cualquier estrategia de marketing para ecommerce.

Si tenemos en cuenta que en comercio electrónico el cliente sólo dispone del sentido de la vista para valorar el producto, resulta evidente afirmar que una buena gestión de las imágenes de producto influirá decisivamente en sus emociones. Así, debemos apelar a los sentimientos de nuestro público objetivo, conociendo bien sus gustos y prioridades a la hora de comprar. Pero, ¿cuáles son esas emociones y qué papel juega la fotografía de producto en cada una de ellas?

factor-emocional-producto-02 Deseo

La madre de todas las emocionas que influyen en cualquier proceso de compra. Para comprar algo, primero hay que quererlo. Y para quererlo, antes tiene que gustarnos. Una buena fotografía de producto, que potencie las cualidades del producto y saque el máximo provecho de su imagen, es básica para fomentar el deseo en el comprador. El deseo del comprador es el motor de compra más potente.

Pereza

Un arma de doble filo. Por un lado, la pereza supone un buen motor de compra ya que es, junto a la falta de tiempo, la razón principal para no desplazarse y la emoción que introduce al usuario en el mundo del ecommerce. Por el otro, esa misma pereza marca un perfil de usuario más exigente que no está dispuesto a perder el tiempo en procesos de compra insatisfactorios. Una buena manera de no hacer perder el tiempo a nuestros clientes es ofrecer la máxima información sobre nuestros productos y, para ello, una buena fotografía de producto es indispensable.

Desconfianza

Esta es una emoción común en los usuarios frente al comercio electrónico, que poco a poco comienza a desaparecer gracias a las experiencias de compra satisfactorias y la expansión del ecommerce como forma habitual de compra. La desconfianza puede darse sobre el método de pago, sobre los plazos de entrega, la seguridad del sitio, los gastos de envío… Pero sobretodo se da respecto a la calidad del producto. Para evitar esa desconfianza es fundamental, una vez más, contar con imágenes de producto de calidad, que ofrezcan al comprador la máxima información visual sobre el mismo.

Ansia

El ansia es una parte fundamental de aquellas compras que llamamos “impulsivas”, que se producen cuando un cliente tiene la sensación de tener que aprovechar una “oportunidad” de compra única. El miedo a dejar pasar esa oportunidad se traduce en un aumento de las posibilidades de finalizar el proceso de compra. Para fomentar esa ansia positiva hacia nuestro producto, aparte de lo atractivo de la oferta, debemos presentar el producto de la manera más atractiva posible a través de imágenes que atraiga al comprador.

Ilusión y desilusión

Recibir un paquete con un producto comprado online produce en muchos casos ilusión en el comprador. Es el llamado efecto “regalo”, en el cual el comprador tiene ilusión por abrir el paquete y encontrar exactamente aquello que deseaba. Si lo que encuentra no es lo deseado, se produce una desilusión que suele suponer reclamaciones, devoluciones y, en muchos casos, la pérdida del cliente. Para fomentar esa ilusión y evitar las desilusiones, debemos presentar el producto mediante imágenes honestas y realistas, lo más fieles posibles a la realidad del producto.

 

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